Ninotchka. Oh, Ninotchka, Ninotchka...
La ví hace más de una semana y aún sigo maravillado. Admiro profundamente a Lubitsch (dirección), idolatro a Wilder (guión) y además está la Garbo (protagonista).
Porque Lubitsch es optimismo, elegancia,dulzura; Wilder es cinismo,inteligencia, pero con un toque de ternura ...y bueno, Garbo es Garbo. Garbo es clase, enigma, glamour.
Con ésta combinación tan explosiva sólo podía salir una obra maestra, no había posibilidad de errar.
Una vez Shirley MacLaine dijo de Wilder que era un "intelectual de la comedia", y si hubiera dicho que era un científico de la comedía también habría sido válida esta afirmación. Pero también leí, no sé dónde, que si Wilder era un intelectual de la comedia, a Lubitsch no le quedaba otra que ser el "alquimista de la comedia". ¿Exagerado? Ni por asomo, Lubitsch era el único ser humano capaz de mejorarle una frase a Billy Wilder. Vale que no escribiera, pero muchas veces era capaz de mejorar la escena de un modo u otro. Y cuando la filmaba...hacía pura magia. Y como buen mago, tiene incluso su sombrero. Aunque no sea de copa. Además es horrendo, es el que encuentra la Garbo al llegar a París. Tan feo que dice:
"¿Cómo puede sobrevivir una civilización que deja que sus mujeres se pongan eso?"
Y ahora el truco de magia del maestro Lubitsch. Sobre el tapete un restaurante, éste sombrero y la torre Eiffel de fondo.
Llegamos a la escena del restaurante. Garbo entra rúdamente en el restaurante. Melvyn Douglas la ha seguido como un perrito faldero. Momento de comicidad con el espectador. Douglas intenta convencer a Garbo de que él frecuenta mucho ese restaurante, incluso habla con los obreros que se encuentran en él como si los conociera de toda la vida. Pero sabemos que es mentira, y la comicidad va en aumento.
Garbo sigue pétrea, sin mostrar el mínimo interés. Es como una estatua de hielo. Douglas le reprocha que nunca se ríe. Y comienza a contarle chistes, a cual menos gracioso. Garbo no se ríe, y nosotros tampoco. ufrimos por el pobre Douglas. Pero de repente como por arte de magia, el resto del restaurante sí se ríe con sus chistes. Douglas se crece. Pero la Garbo continúa pétrea. En un gesto de rabia, se balancea sobre su silla y cae al suelo. Nosotros nos reimos, el restaurante se ríe, y ¡oh, sorpresa! Garbo se ríe, como un estallido. Y cuando la Garbo se ríe es maravillosa. Lubitsch ya nos tiene en el bolsillo. Caímos en sus redes.
En la siguiente escena Garbo se compra ese sombrero. Y justo en ese momento sabemos que Garbo y Douglas se han enamorado. Porque ese sombrero es horrible como pocos, pero da igual, entendemos porqué ahora le parece precioso. Porque hay cosas que sólo se entienden si se está enamorado, como el significado de una rosa...Sin más. Lubitsch ha hecho magia, no necesita ningún artificio, hace sencillo lo imposible. Por algo es el alquimista de la comedia. Sabe perfectamente qué funciona, cómo funciona y cuándo funciona. Porque Lubitsch era grande cuando el cine era grande. Decía 2 y 2, y esperaba a que nosotros dijéramos 4.
Ninotchka es una declaración de amor a la vida y a la comedia, en definitiva, una maravilla. Gracias Lubitsch por hacernos la vida más alegre. Y gracias Garbo por contagiarnos tu sonrisa.
Me voy a verla de nuevo...
domingo 26 de octubre de 2008
Cómo entender el significado de una rosa...
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